FOTOGRAFÍA COFRADE. SALIR DE LO COTIDIANO

01/03/2017

     A los que ya me conocéis o me seguís por redes sociales, sabréis que me gusta la fotografía cofrade. A los que no lo sabían, ya sabéis una cosa más de mi. 

     Si. Me gusta. Durante una semana al año hago mis fotografías más especiales. Las más íntimas,  en las que pongo un cariño diferente. Son fotografías hechas desde el corazón,  fotos hechas a algo que me gusta desde que tengo uso de razón. Durante esa semana, todo se evade alrededor.

     El paso del tiempo, por suerte, permite ver todo desde una perspectiva diferente. Y ya son algunos años los que llevo fotografiando en Semana Santa de manera aceptable, es decir, sin contar esos primeros años en los que fotografiaba con el mismo cariño, pero sin la habilidad, los conocimientos y el bagaje de hoy. Es una pura cuestión de evolución y madurez.

 

     No me avergüenza ver mis fotos de hace ya unos cuantos años, esas que uno disparaba probablemente en automático por miedo a no saber hacer la foto correcta en manual o simplemente por no saber usar el temido modo manual. Fotos oscuras, algunas movidas, sin mucho mensaje…en algunas veo el intento de algo, un quiero y no puedo tan común en esos comienzos, o mejor dicho, un “quiero hacer esta foto pero no se hacerla”. Observando esas fotos me doy cuenta de algo, y es que ya me fijaba en los mismos detalles que me fijo ahora.

 

     “Tus primeras 10.000 fotos serán tus peores fotos” dijo una vez Henri Cartier-Bresson. Con este momentazo intelectual quiero pensar que esas primeras miles de fotos me sirvieron para aprender, para equivocarme, para ensayar, probar y errar. ¿Se podría considerar ese primer periodo la pubertad del fotógrafo? Si nadie ha acuñado este termino nunca antes, reclamo de aquí en adelante los derechos de uso de ese concepto. Avisados quedáis. 

 

     Fuera bromas, quiero pensar que esas primera miles de fotos ya se quedaron atrás, son algo del pasado. Llega un momento en el que uno va tomando conciencia de la clase de fotos que busca y quiere. Donde antes hacía 100 fotos sin mucha repercusión, ahora busco el momento que quiero y hago la foto que quiero. Es algo que tengo claro a veces incluso antes de que se presente la situación. Se alcanza una madurez fotográfica. Llega ese momento en que se deja de tirar fotos y se comienza a hacer fotos.

 

     En Sevilla, imaginaréis que oportunidades para hacer fotografía cofrade no me faltan, e imagináis bien. Pero existe un problema. Hay tanto fotógrafo, tanta voracidad por subirse a una banqueta frente al paso cuando éste para y hacer la misma foto de siempre, que me cansa. Me cansa si, me aburre el tipiquismo. Ver siempre las mismas fotos en las crónicas, en las decenas de blogs que existen y cada día emergen de la nada veo los mismos contenidos. Cuento con los dedos de la mano los fotógrafos que realmente saben alejarse de lo cotidiano, o incluso estando inmersos en las fotos habituales, saben captarlas con una sensibilidad diferente. Que nadie se ofenda, esto es mi opinión personal.

 

     Por eso, y es ahora cuando entenderéis el título de esta entrada, me gusta salir de lo cotidiano. Desde hace ya un tiempo me gusta arriesgar y hacer algo diferente. Algo que no necesariamente guste a todo el mundo, algo que simplemente me guste a mí. Recordad que la fotografía es personal, es un privilegio y una oportunidad para captar la realidad que tenemos ante nuestros ojos de una manera única. Por tanto, os animo a que salgáis a la calle con vuestra cámara, y una vez hayáis fotografiado diez mil veces aquello que más os gusta, arriesgad y haced algo diferente. Dad la vuelta de tuerca a la foto, haced el giro de ciento ochenta grados a vuestra perspectiva, buscad un punto de vista único que os haga sentiros realizados.

 

     Alcanzar esta madurez, en cierto modo es merecer el derecho de hacer este tipo de fotos, o al menos permitirse a uno mismo el beneficio de arriesgarse con fotos radicalmente opuestas a lo establecido. En mi caso, en estas fotos que veis, me gusta jugar con el movimiento. Para mi, una calle oscura y la luz aislada de un nazareno me recuerda a un cuadro de Caravaggio, ese contraste entre lo claro y lo oscuro. Pero ¿y si difumino ese mismo espacio?, ¿y si donde antes había una silueta clara y definida, ahora sólo es un boceto difuso donde se intuye algo conocido pero no se aprecian los detalles?

 

     

     Cuando hago estas fotografías, pienso en pintura. Pienso en dos estilos tan opuestos pero a la vez tan unidos. Sin necesidad de ir a museos, con un poco de interés y tirando un poco de google, cualquiera puede ver obras de Monet, Renoir o Sorolla. Imágenes en las que el espectador identifica claramente un paisaje, una figura, objetos que no llegan a estar definidos al detalle por el pincel del autor, pero que aun así, como espectadores somos capaces de reconocer. Como tantos otros estilos artísticos tiene su público, hay saber ver estas obras con otros ojos. A muchos no le gustarán estas fotografías, de hecho, no las hago para que gusten. 

 

     Jugando con la velocidad de obturación tengo esa capacidad de pintar, de romper la exactitud de un trazo y jugar con la imaginación. Pasando del realismo a la abstracción en un golpe de obturador. La fotografía tiene por límite la imaginación, es así de maravillosa. A veces hay que salirse de lo establecido para crecer. Hay que atreverse a imaginar. ¿Os atrevéis?

 

     Espero que después de leer toda esta parrafada, al menos alguien esté cogiendo su bolso, sacando su cámara y buscando modelo por casa para hacer experimentos. No os animo a que desdibujeis una foto como en los ejemplos he descrito en este artículo, os animo a cambiar de esquina para hacer una foto, a cambiar de punto de vista, a cambiar vuestra forma de fotografiar aunque sólo sea por un día. Os animo a imaginar algo diferente. Si es así, vamos por buen camino.

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

  • Instagram - White Circle
  • Facebook - White Circle
  • Vimeo - White Circle
  • YouTube - White Circle
  • Twitter Clean
Búsqueda por etiquetas
Entradas Recientes

30/11/2018

03/09/2018

Please reload

Sígueme
Please reload

© Fotografía Santiago Molina · SEVILLA · 2018

 

INFO@FOTOSANTIAGOMOLINA.COM · 636 30 32 65

  • Instagram - White Circle
  • Facebook - White Circle
  • LinkedIn - White Circle