¿HAY VIDA MAS ALLÁ DEL MODO MANUAL?

16/12/2016

     Es una pregunta que nos lleva a un eterno debate: ¿se es menos profesional por fotografiar en un modo automático o semi automático de la cámara?

 

     La respuesta puede ser contundente para algunos, o tener matices para otros. Yo quiero aprovechar estas líneas para dar mi versión. Mediante ejemplos visuales y comparaciones espero aclarar un debate que a mi parecer, llega a rozar lo absurdo a veces.

 

     Los fotógrafos,  somos gente peculiar. Miramos todo desde una perspectiva diferente al resto de los mortales. Solemos buscar el punto exacto desde donde hacer la foto que tenemos en mente, ya sea desde la orilla del mar con los pies a remojo, o en mitad de una calle aguantando estoicamente empujones y malas miradas. Nos gustan los días desapacibles, esos en los que llueve, hay nubes y el viento remueve las hojas de los árboles. La niebla nos encanta y las luces erráticas del tráfico nos vuelven locos cuando pensamos en alguna foto nocturna en la ciudad. Miramos la vida con otros ojos. Miramos la vida a través de la luz que hay en ella.

 

     La luz es el origen de nuestro trabajo, sin ella, no somos nada. Todos los estudios, libros de técnicas, teorías y un largo etcétera de conceptos y conocimientos que necesitamos aprender a lo largo de nuestro oficio tienen como único fin el saber manejar nuestro preciado tesoro, la luz.

 

     Y para manejar esta luz, tenemos nuestra herramienta de trabajo, nuestra cámara de fotos. Más o menos cara, más o menos buena técnicamente, más o menos reciente, con más o menos prestaciones. Una herramienta que resumida a un concepto básico, consiste en una caja oscura por la que hacemos pasar un haz de luz que proyectado en una superficie, obtenemos una imagen. A partir de aquí, el resto es magia.

 

     La constante evolución sumado al ingenio de muchas mentes inquietas ha dado lugar al diseño de cámaras de fotos cada vez mejores, con mayores prestaciones, con mayor capacidad de rendimiento, y sobre todo, cámaras con muchas más opciones de control por parte del usuario.

 

     Llegados a este punto en el que nuestras cámaras disponen de decenas de configuraciones capaces de mejorar y facilitar nuestra experiencia como usuarios, surge la duda ¿se es menos profesional por usar estos automatismos que tiene nuestra cámara? Mi respuesta es que no.

 

     Considero un error pensar que un fotógrafo es más profesional por usar solo el modo manual de su cámara.

 

     Hago un punto y a parte, y voy a hablar de motociclismo. Seguramente algún lector tiene una moto, de mayor o menor cilindrada, o es un apasionado de las carreras de motos. Hablemos de Jorge Lorenzo, de sobra conocido, Campeón del Mundo de motociclismo, capaz de poner su moto a mas de 200 km/h por los circuitos y no matarse en el intento. Resulta que hasta hace unos años, Jorge Lorenzo no tenía carnet de moto. Es algo sorprendente ¿verdad?, que una persona que se gana la vida pilotando motos no “esté capacitado” para circular con una moto por la ciudad y carreteras.  La diferencia entre él, y cualquier otro usuario con carnet, es simple. Jorge Lorenzo sabe usar su herramienta de trabajo con una habilidad y destreza que le convierte en uno de los mejores pilotos del mundo. Es profesional porque sabe usar su moto de una manera que el resto de mortales sólo podemos imaginar.

 

     No se si éste ejemplo se ha entendido o os he liado un poco mas. Pero para mi el concepto es claro. Es profesional de la fotografía aquel que consigue hacer de la fotografía su profesión. Para mi es así de sencillo. El ¿cómo maneje su cámara? Para mi es secundario.

 

     Toda la tecnología, avances y mejoras que tienen las cámaras de hoy en día están diseñadas y pensadas para facilitar la fotografía, y en su gran mayoría, son mejoras basadas en la propia experiencia del usuario, y más concretamente, son mejoras basadas en la opinión de fotógrafos profesionales que trabajan para cada marca y que testean y ponen al limite cada cámara para probar su rendimiento, capacidad y limitaciones.

 

     Indiscutiblemente, saber manejar el modo manual es vital. Pero, y esos otros automatismos que nos ofrece nuestra cámara. ¿Es pecado usarlos? ¿Nos resta mérito fotografiar en esos modos de disparo?

El mérito está en saber hacer la foto con las herramientas de que disponemos. Ni más ni menos. Como dije al comenzar el artículo, dependemos de la luz en nuestro trabajo, y saber manejarla es lo que nos diferencia del común de los mortales. Me da igual si para hacer una foto estamos disparando en modo manual, con prioridad a la velocidad o al diafragma, con medición puntual o evaluativa, si tenemos disociado el enfoque o no. Todos estos aspectos pasan a un segundo plano cuando sabiendo combinar la configuración que mejor se adapte a nuestro sistema de trabajo seamos capaces de conseguir fotografías que queremos. Fotografías que inspiren, transmitan, gusten a nuestro cliente, gusten al espectador que las observe, etc… ¿de eso se trata no?

 

     Si menospreciamos una fotografía o un fotógrafo por la manera en que ha realizado su trabajo, creo que algo está fallando, y estamos olvidando que la fotografía por encima de toda técnica necesaria para capturar la luz, es un arte por la manera personal en que cada cual consigue captar esa luz.

 

 

Para muestra un botón. Ninguna de estas fotos han sido hechas en modo Manual. ¡Pecado!

 

 

 

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