MAYO CORDOBÉS

03/06/2017

     En la mitología romana, Flora era la diosa de las flores, la vegetación y la primavera y cada año, al llegar el final del mes de abril y principios de Mayo,  se celebraban en su honor las Floralias, una serie de juegos y celebraciones en honor de la diosa.  Es por eso que este mes se le conozca como el mes de las flores.

 

     En córdoba, hablar de flores y del mes de mayo es sinónimo de hablar de patios. Si, ahora diréis que estamos ya en junio y que vaya retraso llevo para contaros esto un mes después. Lo sé, tengo pendiente esto de cuadrar mejor las publicaciones. Me tengo que apuntar a un curso de blogger-influencer. Pero sigamos con lo importante.

 

     Aunque no se puede decir que los patios en las casas lo inventasen los romanos, si que es cierto, que su paso y asentamiento en la península hizo que el este concepto de vivienda se afianzase entre la sociedad y perdurase en el tiempo. El clima en Andalucía es similar al de Italia, un clima mediterráneo, caluroso y por ello era habitual que los patios de estos Domus estuvieran adornados por fuentes de agua y zonas ajardinadas que aportaban frescor y belleza a la vivienda. 

 

     El patio se convertía en eje central y protagonista de la vivienda. Y durante las épocas que se sucedieron, este modelo de vivienda se mantuvo y consolidó. 

 

     Este concepto de vivienda, o dicho de mejor modo, este estilo de vida en las casas, convirtiendo los patios en eje central, dándole un protagonismo y vistosidad especial ya que era lo primero que se veía al entrar en las casas y donde se celebraban generalmente las reuniones. Y esa costumbre de adornar esta parte central de las casas ha llegado hasta nuestros días. 

 

     En Córdoba, no es hasta el año 1918 cuando se tiene constancia de la primera celebración de la Fiesta de los Patios, aunque es el 1933 cuando comienza a popularizarse esta fiesta. El periodo de la Guerra Civil provoca un paréntesis y de nuevo en los años cincuenta se revitalizan los concursos de los patios. Tal es su creciente fama, que en el año 2012 la UNESCO los declara Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

     Y con toda esta historia como excusa, a primeros de mes (de mayo) me dejé caer por la ciudad. Fue de esas escapadas que no se planean demasiado, un viernes cualquiera merendando con mi pareja decidimos sacar un par de billetes a Córdoba y allá que fuimos. 

 

     Lo malo de no pensar demasiado las cosas es que cuando comienzas a pensar, te das cuenta que te has metido en un buen berenjenal. ¿Por qué? A ver, Primer domingo del mes, mayo, patios, córdoba, turismo sin control. 

 

     La idea no era ver todos y cada uno de los patios de la ciudad, ni obsesionarse con verlo todo. No es algo sano tomarse así un viaje o una escapada. Pero si que es cierto, que aún sabiendo que encontraríamos mucha gente, fallaron los cálculos, y donde pensamos que nos toparíamos con mucha gente había muchísima, y donde podría haber muchísima, nos encontramos con el doble de muchísima gente. En resumen, una misión imposible pasear por la zona de los Alcázares, Caballerizas y Catedral. Aquello parecía Normandía un 6 de Junio. Autobuses descargando grupos y grupos de turistas que arrollaban a cualquiera a su paso en un intento de no perder al guía de turno con la banderola en alto. 

 

     No me quejo del turismo, es un gran motor económico. Me quejo del poco respeto del turista kamikaze que arrasa, invade y molesta a cualquiera a su paso. 

 

     Dicho esto, y superada la oleada de turismo ponzoñoso, lo mas inteligente fue preguntar a una azafata cerca del Puente Romano para que nos recomendase algunos patios y zonas concretas que merecieran la pena. Para evitar el engorro de esperar una cola. Así que el paseo continuó por los alrededores de la Catedral, eje de la ciudad, y alejándonos de toda esa zona, fuimos hacia las calles cercanas a la Plaza de la Corredera para visitar un par de patios y de ahí hacia el barrio del Realejo donde vi, para mi gusto, el mejor de los patios que visité, en la calle Duque de la Victoria numero 3. Una casa pequeña, con varios siglos de antigüedad y un dueño muy amable que iba contando anécdotas e historia de los patios a todos los que íbamos entrando a visitar su patio. Siempre es de agradecer este tipo de amabilidad.

 

     Para quien no lo sepa, los patios que participan en el concurso son patios particulares, que durante las fechas que dura la fiesta y durante un horario establecido abren sus puertas y reciben a los visitantes. Dicho esto, hay casas que son mas bonitas que otras, mas grandes, mas pequeñas, con mas o menos flores. Por eso, es cuestión de gustos personales decantarse por un patio u otro. 

 

     La parada para comer era obligada hacerla en la Plaza de la Corredera, en plena efervescencia como es normal un domingo. 

 

     Toda la tarde restante la dedicamos a visitar con la calma que se merece la Catedral. Creo que es muy necesario dedicarle tiempo a disfrutar y conocer un poco la historia de los lugares que visitamos. La curiosidad y la inquietud por descubrir es lo que nos diferencia de  ser una maleta a la hora de viajar. ¡OJO! Que cada uno viaje como quiera con las inquietudes que quiera, que las agencias de viaje tienen que vivir de algo.

 

     Dedicar unos minutos a sentarse cerca de alguna fuente en el patio de los naranjos es bastante relajante, y puede que después de unas horas caminando por las callejuelas de la ciudad nos haga falta. Además, si estamos visitando patios, el de los Naranjos es el mas grande y más antiguo de la ciudad, y su función original, además de religiosa en la época musulmana, hacía las veces de punto de encuentro de la sociedad. 

 

     Una vez en el interior, yo recomiendo hacer un recorrido en espiral, desde las naves mas alejadas o la zona árabe hacia el centro, así iremos pasando por todas las ampliaciones que ha ido sufriendo el templo a lo largo de la historia. Al principio, parece que estamos en penumbra, y así es. Según nos vamos acercando a la zona central, bajo el crucero, la luz va cambiando y adquiriendo un protagonismo distinto. 

 

     Es imposible no detenerse unas pocas veces para admirar los techos artesonados y los característicos arcos de la antigua mezquita. Creo que en todo el tiempo que estuve en la Catedral use mi gran angular 17-40 mm. Me apetecía realmente aprovechar la espectacularidad del recinto e incluir en un mismo encuadre arcos, luces y sombras, pórticos y techos. Creo que todas las fotos que vais a ver del interior de la Catedral están hechas llevando al extremo la distancia focal. 

 

     Como podréis imaginar, para cuando se terminó el tiempo para el turismo, ya llevábamos unas cuantas horas de caminata, fotos, visitas y patios a las espaldas, así que el último paseo acababa en la estación de tren para volver a casa.

 

     En mi caso, viviendo en Sevilla, Córdoba es junto con Jerez y Cádiz, ciudades que están a tiro de piedra en tren. Madrugando un poco y en apenas una hora de viaje puedes aprovechar el día entero en cualquiera de estos sitios. 

 

     Hay mucho que ver en Andalucía, y a veces sobran excusas para hacer este tipo de escapadas. A ver dónde me escapo la próxima vez.

 

 

 

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