CONSEJOS PARA FOTOGRAFIAR CON FRÍO

20/01/2017

     Parece que la ola esa de frío siberiano que llevan anunciando desde hace días ha llegado. Por el norte ya la llevan sintiendo y padeciendo mucho antes que aquí en el sur, y si ha llegado a nevar a nivel del mar en sitios como Denia, qué no estará cayendo en cotas mas altas.  

 

     La cuestión es que a pesar de todas estas adversidades, a los fotógrafos no hay quien los frene. Pensad que, hay sitios en los que no nieva desde hace décadas, y si de repente vemos la nieve cuajada en la acera de nuestra calle, a ver quién nos para los pies a la hora de salir a hacer todas las fotos que nos quepan en la tarjeta de memoria. 

 

     Parece que cuanto más desapacible está el día, mas oportunidades nos ofrece. A mi me gustan los días así, ya lo dije en una entrada reciente sobre fotografiar los días de lluvia, (http://www.fotosantiagomolina.com/single-post/2016/10/26/esosdiasdelluvia) pero mas allá de la ilusión por fotografiar la nieve, la humedad, la niebla de las mañanas, hay que ser muy precavidos, y dedicar un poco de tiempo a proteger nuestro equipo debidamente. Saber una serie de consejos y formas de cuidar nuestro material siempre es necesario y nos evitará algún que otro susto. 

 

 

Llevar la ropa adecuada.

 

     Antes de salir a la calle, nos abrigamos de acuerdo con la situación, ya sea sólo frío, viento, llovizna o nieve...o el apocalipsis provocado por una mezcla de todas las anteriores. Pero dediquemos unos segundos mirando por la ventana a pensar, ¿es seguro salir a la calle?. No es una pregunta absurda, hay situaciones que pueden entrañar un riesgo para nuestra integridad física. No hablo de resfriarse por fotografiar a temperaturas bajo cero, hablo de que nos arrastre una ola cerca de un espigón por no tener precaución o quedarnos aislados por la nieve en el campo por no haber tomado las medidas de seguridad necesarias. Son ejemplos un poco extremos pero hay que recordar que no todos somos fotógrafos de National Geographic y hay que tener cuidado por dónde nos movemos en estos días. 

 

     Volviendo al hilo del frío, al salir, lo lógico es abrigarse debidamente. Chaquetón, gorro, y lo más importante, unos guantes. Os aseguro que abrigarse hasta el entrecejo y no salir con guantes a fotografiar puede resultar bastante desagradable al cabo de cinco minutos. Las manos se entumecen hasta el punto de perder funcionalidad y no ser capaces ni de apretar bien los controles.  Si el frío no llega a ser extremo, y sobre todo si no hace mucho viento, con unos mitones nos podemos apañar. Tienen los dedos al aire, facilitando el control sobre los botones de nuestra cámara. Si somos demasiado frioleros, hay guantes con la punta táctil del dedo indice y pulgar para que podamos manejar por ejemplo nuestro móvil sin necesidad de quitarnos los guantes.

 

 

Meter en la bolsa algunos accesorios de utilidad.

 

     Una vez nos hemos abrigado bien, es hora coger nuestro equipaje. No olvidéis echar en el bolso algún trapo para limpiar la cámara y otro para el cristal del objetivo, un cepillo suave y una perilla para soplar aire. 

 

     ¿Por qué un trapo? Para la cámara. Es posible que nos llueva un poco, o que caiga nieve sobre la cámara, y no todas están selladas al agua y al polvo. Recomiendo tener un paño mediano, o un trapo tipo toalla simplemente para secar la cámara en caso de que se haya mojado. No conviene meter la cámara en la bolsa si le ha caído agua o está sucia. Incluso si hace demasiado frío, conviene llevar un paño en el que poder envolver la cámara para una vez la saquemos de nuestro bolso, la mantengamos durante un tiempo envuelta en ese paño para que el cambio de temperatura no sea demasiado brusco.

 

 

     ¿Para que una perilla para soplar aire y un cepillo? Para limpiar los posibles restos de polvo y partículas que caigan sobre la cámara, y sobre todo en la lente. Repito, antes de meter la cámara en nuestra bolsa, si hemos estado fotografiando con viento y partículas en suspensión, conviene darle un soplado a la cámara y sobre todo retirar con la ayuda del aire las partículas que pueda tener en el cristal del objetivo. Siempre, repito, siempre el aire lo primero. Aunque no veamos partículas en nuestra cámara, puede haberlas, y al pasar una gamuza por la lente sin haberla antes soplado puede ser peligroso, y arañar el cristal sin darnos cuenta. Y el cepillo por último, lo usaremos para darle una pasada a la zona de botones y ruedas de la cámara, y retirar todo lo que se haya podido acumular.

 

     Yo particularmente uso lo que veis en la foto. Un par de paños, uno para el cristal del objetivo tipo gamuza y otro tipo toalla para darle una pasada a cualquier otra parte externa de la cámara. Ambos paños son pequeños, pero en ocasiones, sobre todo cuando voy al campo, llevo una toalla de mano de Decathlon de esas de secado rápido por si tengo que proteger la cámara o limpiarla un poco mejor. Además tengo esa perilla que veis en la foto y otra mas pequeña que suelo llevar encima para un uso diario, un plumero muy suave que se repliega y se queda escondido en esa especie de bolígrafo negro que se ve y un cepillo de los que vienen en los kits de viaje, que se pliegan ocupando muy poco y me resulta bastante útil. La cuestión es llevar un kit de limpieza que nos resulte cómodo y que tampoco nos ocupe demasiado en la mochila.

 

 

Cuidado con la condensación. 

 

     El mayor peligro de salir a fotografiar con el clima tan adverso, es el cambio brusco de temperatura que sufre la cámara cuando pasamos del exterior al interior. Generalmente cuando llevamos un buen rato pasando frío, nos apetece volver a casa o calentarnos un poco en algún bar descansando. Son sitios estos en los que la calefacción está puesta, y el ambiente es muy cálido. La condensación se produce cuando hay un cambio de temperatura muy brusco. ¿Os habéis fijado en vuestras ventanas cuando os levantáis, que están mojadas sin haber llovido?. La diferencia tan grande de temperatura entre el exterior y el interior provoca que la humedad en el ambiente se condense dando lugar a todas esas gotas de agua que se quedan en la ventana. Ahora bien, ¿os imagináis eso mismo en vuestra cámara? ¿En el interior de vuestro objetivo? ¿En el sensor?. 

 

     Nadie quiere sufrir una situación así, de modo que para evitarlo, antes de entrar en cualquier lugar, meteremos con mucho cariño nuestra cámara en el bolso, y mientras nos acomodamos y nos pedimos un buen chocolate caliente, dejaremos nuestro preciado tesoro en la mochila recuperándose del frío. No seamos impacientes por revisar las fotos.  Os hablo de dejar la cámara reposando y entrando en calor una media hora aproximadamente, dependiendo de la diferencia térmica del ambiente. El tiempo es orientativo, pero haceros a una idea de la precaución con la que hay que manejarse en estas situaciones. Esta medida preventiva nos ahorrará muchos sustos.

 

     Pero puede ocurrir que por despiste, por tener prisa o por cansancio, entramos en un lugar cálido sin guardar nuestra cámara, a veces las cosas pasan. Y al rato, cuando nos hemos dado cuenta, vamos a mirar nuestra cámara y está como sudorosa, llena de agua donde no debería.  Puede que sólo en el exterior, y en el peor de los casos se haya condensado partes internas. ¿Qué hacemos en ese momento? 

 

     Lo primero será recuperarnos del micro infarto que acabamos de sufrir y evaluar la situación y gravedad del asunto. Si sólo se ha empañado el objetivo en el exterior, no hay que preocuparse demasiado. Metemos la cámara en la mochila y dejamos que recupere la temperatura normal. No aconsejo limpiar el objetivo de esa humedad ya que podemos provocar daños mayores sin querer. En el peor de los casos, la condensación afectará a partes internas de la cámara. Es aquí cuando debemos empezar a preocuparnos un poco y mantener la calma. Lo que hagamos a partir de aquí puede ser decisivo. 

 

     Lo importante es guardar la cámara en un lugar donde recupere la temperatura normal de la manera mas gradual posible. Ya hemos sufrido un cambio de temperatura brusco, evitemos otro. Guardarla en su bolsa y regresar a casa sin perder los nervios ayuda en estos casos. Es recomendable quitarle la batería cuanto antes, y al llegar a casa, mantener la cámara en un lugar fresco y sin humedad,  y durante un tiempo prudencial mantenerla en su bolsa para posteriormente sacarla. Ayuda tener esas bolsas de sílice en nuestro bolso para absorber la humedad, no es magia pero ayuda. Cuando la saquemos, hay quienes optan por una solución muy casera como es meterla en un recipiente lleno de arroz, que absorberá la humedad. Mientras tanto, podemos tirarnos en el sofá mirando al techo mientras pensamos en la fugacidad de la vida (de nuestra cámara) y pensando cómo acabará esta historia. 

 

 

Otros consejos útiles.

 

     Recordad que hay cámaras que están selladas ante la climatología y otras que no lo están. La primera medida de prevención es el sentido común, y no vale la pena arriesgar nuestro equipo ante situaciones para las que posiblemente no esté preparados.

 

     Evitar cambiar de objetivos en mitad de una lluvia, nevada, o ventisca parece de sentido común, pero ojo, que lo hay muy locos y después se llevarán la sorpresa cuando vean que se les ha colado el Yeti dentro del sensor. 

     

     Llevar mas baterías que de costumbre, y llevarlas pegadas al cuerpo dentro del abrigo es recomendable. Con el frío, la duración de las baterías se acorta, y seguro que no queremos quedarnos sin batería justo antes de hacer la foto de nuestra vida.  Mantenerlas en un bolsillo interior de nuestro abrigo cerca de nuestro calor corporal ayudará a mantener la carga de la batería. Además, si las podéis llevar en una pequeña bolsa todas juntas mejor que mejor. Nunca me han gustado tener las baterías todas desperdigadas por la bolsa.

 

     Ponerle cariño a la foto implica mucho mas que disfrutar fotografiando. Nuestra afición o profesión depende en gran medida de como cuidemos nuestro equipo. Cuanto mas cariño pongamos en su cuidado, mas tiempo disfrutaremos de el. 

 

     Y por último, un refrán que resume toda esta parrafada: "mas vale prevenir que curar". 

 

 

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