LA MAGIA ESTÁ EN EL BACKSTAGE

30/04/2017

     Por el título de la entrada, supondréis que hoy no os voy a hablar de Semana Santa ni Cofradías. Ya era hora ¿no? Después de las últimas entradas donde sólo os he hablado de pasos, fotografía cofrade y demás cosas mías.

 

     Hoy toca halar de trabajo, un poco, para no saturar. Quiero hablaros de moda, de desfiles. En los últimos meses he trabajado como fotógrafo oficial en pasarelas como Code41, Sevilla de Boda y Momad Metrópolis y Momad Shoes por mencionaros algunas de las mas importantes. Son pasarelas que duran dos o tres días, que comienzan por la mañana y acaban de noche. Muchas horas y poco descanso, muchos desfiles hora tras hora, y muchas fotos a lo largo del día. Es en resumen un trabajazo muy exigente sin margen para el error. Un evento que es posible sin duda gracias al trabajo que realizan durante los meses  previos los organizadores. La búsqueda de diseñadores, patrocinadores, cuadrar números, horarios, diseño de invitaciones, notas de prensa, promocionar el evento...una organización minuciosa que merece de todos los aplausos porque hacedme caso, repito, es otro trabajazo. 

 

     Hablando de toda esta organización, imaginad los miles de detalles que hay que supervisar durante un desfile, música, logotipos en pantalla, dónde sentar a los invitados a cada desfile y un largo etcétera que a veces parece que nunca acaba. Durante esos dos o tres días de trabajo, a la hora de los desfiles, me tengo que ceñir a las fotografías oficiales, las que demanda el cliente, es decir, las fotos típicas verticales de pasarela, traje completo y si me da tiempo durante la pose final, un plano mas cerrado. Y poco mas, es mi trabajo. Estoy perenne al final de la pasarela desfile tras desfile llenando tarjetas de memoria. 

 

     Pero por suerte no son las únicas fotos que hago a lo largo del día. El poco tiempo que me queda entre desfile y desfile lo aprovecho para moverme dentro del backstage, ese mundo paralelo con su particular orden dentro del caos. En apenas unos metros cuadrados, los peluqueros, maquilladores y estilistas son capaces de moverse sin molestarse los unos a los otros, cada uno dedicado a su tarea sin despegar demasiado la vista del reloj, que en esos días corre mas rápido de lo normal.

 

     Mientras tanto, modelos que aprovechan cualquier rato para dar vida a las redes sociales con instagram strories, facebook live o cualquier selfie que sirva para hacer que todo ese tiempo sea mas ameno. Diseñadores que van llegando con sus colecciones, cada uno en su hueco, repasando, revisando, echando el último vistazo a sus diseños para que no falte ni sobre nada. 

 

     En medio de todo ese jaleo, yo y mis cámaras. Si, mis cámaras, hablo en plural. Trabajo con mas de una cámara. ¿Por qué? ¿Para qué? Porque con ambas cubro todo el rango focal que me interesa. En una tengo montado un teleobjetivo, mientras que en otra suelo tener un angular con el que enfrentarme a las distancias mas cercanas. La acción sucede en un abrir y cerrar de ojos, así que me paseo como los vaqueros de las películas del lejano oeste, con ambas cámaras preparadas para disparar...fotos, que es más pacífico.

 

     Fotografiar en un backstage es, la mayoría del tiempo, muy delicado. Es tan frenético el ritmo de trabajo que cuando estoy mirando algo, aparto la mirada, y al regresar con la vista a ese mismo lugar, una modelo se puede estar cambiando o probando algún traje. Esos momentos, aunque se sucedan con total normalidad detrás de la pasarela, son momentos de máxima intimidad para ellas. A veces este cambio de vestuario lo hacen donde pueden y como pueden, con prisa y con decenas de personas pasando a su alrededor, pero para mi y todos los que estamos trabajando, la privacidad y comodidad de las modelos es lo primero. Hablo en femenino porque ellas lo tienen un poco mas complicado que los hombres y generalmente hay mas modelos femeninas que masculinos.

 

     En la parte que me toca, por mi forma de ser y de trabajar, procuro ser lo mas discreto posible. No paso largos ratos en el backstage. No le pido a nadie posar, ni que repita algún gesto que ha hecho. Simplemente estoy ahí. Ni hablo mucho ni hago mucho ruido. Entro, echo un vistazo y salgo. Vuelvo a entrar, echar otro vistazo y salgo, y así en un bucle infinito que sólo acaba tras el último desfile de cada jornada.

 

     Aunque todos dentro me conozcan y sepan cómo trabajo, procuro pasar todo lo desapercibido que puedo. Me fijo en todos los detalles y busco siempre conseguir la fotografía espontánea. Es por ello que suelo tirar mas de teleobjetivo entre ese barullo de personas, porque así consigo aislar los detalles que me interesan. Un reflejo en el espejo, una mano que ajusta una cremallera...cualquier foto que consiga reflejar el trabajo que hay tras los focos de la pasarela.  

 

     A veces resulta muy complicado hacer todo este trabajo por lo que os acabo de explicar. Pero hay que reconocerlo, cuando un trabajo es difícil, resulta mas gratificante conseguir buenos resultados.

 

     Es por toda esta complejidad, por todo este caos, por el trabajo que se hace a contrareloj, por conseguir tener engrasada toda la maquinaria que permite dar vida a las colecciones y que el público pueda disfrutar de ellas...por un sin fin de motivos, puedo asegurar, que la verdadera magia de un desfile está en el backstage. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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