NUEVA YORK

07/11/2017

     Existe en Instagram un hashtag que se usa cuando se publica alguna foto referente al pasado. Generalmente algún recuerdo, alguna foto hecha hace algunos años o meses. Ese hashtag es #tbt y hace referencia a una expresión inglesa (como no) "Throwback Thursday", que viene a significar "Jueves de antaño". Generalmente, los jueves, los usuarios de instagram usan este anglicismo en forma de siglas para rescatar alguna foto del pasado, aunque ya se usa para cualquier foto de hace dos días y no necesariamente se publica un jueves. Resumiendo, una foto con nostalgia.

 

     Digo esto porque llevo unos días con un poco de nostalgia de la buena. De esa que te llena el día de buenos recuerdos. Y es que hace un año, me encontraba paseando por la Quinta Avenida, fotografiando taxis amarillos y dejándome impresionar por la ciudad de los rascacielos. Hace un año estaba en Nueva York. Y aunque hoy no es Jueves, me apetece recordarlo.

 

     La semana en Nueva York fue esa clase de viaje del que siempre se habla en las reuniones de amigos, lleno de anécdotas, imprevistos y sorpresas que hizo que se convirtiera hasta la fecha en el mejor destino visitado.

 

     Como es normal, un viaje así necesitaba mucha preparación previa, dónde alojarse, qué visitar, qué hacer por allí, mucho trip advisor y escuchar las recomendaciones de amigos que por suerte han estado viviendo allí.

 

 

     El viaje comenzó en Sevilla, con una combinación Sevilla - Lisboa, un par de horas de tránsito en el aeropuerto luso para continuar con el vuelo Lisboa - Nueva York. Como imaginaréis, tantas horas de viaje dan para aburrirse, e incluso desesperarse. No todo el mundo lleva bien eso de estar prácticamente una jornada laboral metido en un avión que sumado a las horas previas de viaje desde Sevilla acabas echando medio día de viaje. Es agotador si, pero con una cámara de fotos en las manos y la ilusión por llegar al destino se hace un poco mas ameno. Y la buena compañía por supuesto, qué haría yo sin mi compañera de viajes. 

 

     Aterrizamos en Newark, el aeropuerto que menos tráfico aéreo internacional recibe. ¿Ventajas? Hay menos gente para pasar los controles de seguridad. Por lo general, al llegar a estos controles, te pedirán el pasaporte, motivo de la visita, dónde te alojas, y alguna pregunta mas, nada fuera de lo común. Comprobarán tu foto con su base de datos, etc...como en las películas. Así que es aconsejable que tengáis a mano vuestra documentación y esos datos básicos, y si os manejáis con el inglés pues mejor que mejor. ¿Inconvenientes? Está mas alejado de la ciudad.

 

     Al ir ya de camino a NY en el transfer, por la ventanilla del mini bus la ciudad se ve enorme, pero realmente enorme, de nuevo esa vista es como en las películas, solo le falta una banda sonora. En aproximadamente una hora estaréis en el corazón de la Gran Manzana. 

 

     Nuestro alojamiento estaba muy cerca del Empire State, a apenas un par de calles de distancia. Un apartamento muy acogedor que encontramos a través de la web Hello Apartments (http://www.helloapartmentsnyc.com/). Quizás a muchos os apetezca alojaros en un hotel, pero lo cierto es que un apartamiento bien situado resulta mucho mas cómo e incluso mas económico.  Levantarse, prepararse el desayuno en pijama como en vuestra casa, y darse una buena ducha antes de salir a patearse la ciudad ayuda a comenzar el día un poco mas descansado y sin el extress de tirarse a la calle desde primera hora. 

 

     Cuidado con el Jet Lag, porque por mucho que se sigan los consejos típicos para evitarlo en la medida de lo posible, siempre llega. Más aún cuando se junta el Jet Lag con un cambio de hora del que no tenía ni idea. Así que a las cuatro de la mañana estaba mas alerta que un búho, mirando el reloj del móvil marcando una hora diferente a la del reloj analógico de la habitación.  A ésto le sumas la emoción de estar allí, las ganas de salir a la calle a hacer lo que sea, y que en el primer día de estancia se disputaba la Maratón de Nueva York dan como resultado un bonito insomnio.

 

     Si, como os digo, en nuestro primer día en Nueva York se disputaba la Maratón, lo que significa casi un día de fiesta en la ciudad. Nos acercamos a Central Park a visitar el parque y vivir el ambiente de meta de la carrera. Es realmente envidiable como la ciudad se vuelca enteramente con los corredores. Los voluntarios, la animación, la seguridad...el ambiente. Como es de esperar, una carrera que acumula mas de veinte mil corredores impide visitar Central Park en condiciones normales. Para los que vayáis en un día mas normal y menos concurrido, seguro que sentiréis la necesidad de tumbaros en el césped a descansar, a tomaros algún refresco o incluso llevaros algo de comida para reponer fuerzas. Pues bien, os doy la solución. En la esquina Sudoeste del parque, en Columbus Circle, hay un mercado con todo tipo de comida ya preparada o para cocinar, como esas casas de comida preparada para llevar que hay en muchas ciudades pero a lo bestia. Se llama The Whole Foods Market (https://www.wholefoodsmarket.com/stores/columbuscircle), probadlo. Comprad vuestra comida y elegid el trozo de parque que mas os guste para ir a comer. 

 

     La mezcla de corredores que iban terminando la carrera y que salían del parque con sus mantas térmicas azules se juntaban con algunos manifestantes a favor de Donald Trump que llevaban banderas azules, el color de su campaña. Porque os recuerdo que, en esas fechas, se celebraban las elecciones en el país, Trump vs Clinton. Un despliegue técnico increíble en distintos puntos de la ciudad para cubrir minuto a minuto el día de las elecciones. 

 

     De verdad que cuando se planeó el viaje, ni fuimos conscientes de que nos coincidía la Maratón, ni de las elecciones americanas, ni del día del veterano, que también nos coincidió. Simplemente se eligieron esas fechas y después nos fuimos dando cuenta de todos esos acontecimientos. Un poco de suerte ¿no creéis?.

 

 

     ¿Os acordáis del cambio de hora que os he dicho antes? Pues bien ahora os cuento. Antes os hablaré de otra de las visitas obligadas, sus rascacielos. E imaginando los rascacielos mas famosos de Manhattan se viene a la cabeza el Empire State Building ¿verdad?. Pues sí, es visitable evidentemente. Se puede subir a sus alturas y alucinar con las vistas de Nueva York desde lo alto. Pero ahora bien, con lo bonito que es el Empire State y verlo desde casi cualquier punto de la ciudad, ¿vais a subir al único edificio de la ciudad desde donde no podéis ver el propio Empire State? Para aprovechar mejor las vistas es mucho mas recomendable subir al Top of the Rock, es decir, a lo alto del edificio Rockefeller. 

 

     Desde ahí, las vistas si son realmente envidiables. Por cada una de sus caras se puede ver el edificio Chrysler, Central Park, intuir Times Square, ver a lo lejos el Puente de Brooklyn y por supuesto el Empire State y el One World Trade Center. ¿La mejor hora? Por supuesto al caer la tarde. El atardecer desde allí es algo espectacular. Si buscáis en google, la mayoría de fotos serán atardeceres a cual mas espectacular. Debéis saber que para acceder es necesario sacar tu ticket previamente eligiendo la hora a la que vas a entrar. Las entradas se pueden sacar en la web del Top of the Rock (https://www.topoftherocknyc.com/)  y así os aseguráis tener vuestro hueco en la franja horaria que queráis. Una vez hayáis subido no hay límite de tiempo para permanecer allí. 

 

     Como os digo, asegurarse un hueco para acceder a la hora del atardecer es una gran comodidad, hasta que te das cuenta que el cambio de horario desbarata todos tus planes. ¿Solución? Escribir un correo electrónico a las cuatro de la mañana aprovechando ese Jet Lag, explicando tu error con el cambio de horario y solicitando un cambio en el horario de las entradas. En cuanto dieron las nueve de la mañana recibí la respuesta por correo facilitándome las nuevas entradas dentro de la franja horaria que si nos permitía subir a la azotea a ver el atardecer. 

 

     Ya estáis viendo (leyendo) que anécdotas tuvimos unas pocas, todos los imprevistos que no he tenido en ningún otro viaje se dieron al otro lado del charco. 

 

     Visitas obligadas hay muchísimas, el One World Trade Center, acercarse a la Biblioteca Pública, pasear por Wall Street o la Quinta Avenida, moverse en el metro y todo tipo de tipiquismos, así como planes completamente alternativos para desconectar del bullicio continuo.

 

     Pasear por Battery Park, ver atardecer desde Dumbo, bajo el Puente de Brooklyn, sentarse en algún parque tranquilo de la ciudad, depende de vuestros gustos. De entre todos estos planes, no dejéis de visitar Union Square los Lúnes, Miércoles, Viernes y Sábado entre las nueve y las seis de la tarde. ¿Para qué?. Para disfrutar del ambiente del mercado natural "Green Market" que se monta allí esos días. ¿A quién no le apetece comprarse un par de piezas de frutas y comerla de camino al edificio al Edificio Flatiron? (que lo tenéis a un par de minutos andando) ¿Os he convencido? 

 

 

     En fin, la nostalgia, que bonita es a veces. Dicen que Nueva York es uno de esos destinos que debes visitar antes de morir. Por si acaso yo he ido pronto, así tengo tiempo de repetir.

 

     Antes de terminar, quiero daros el último consejo. Y es que el día del regreso al aeropuerto para rematar esto de las anécdotas viajeras, el transfer contratado para llevarnos al aeropuerto nunca llegó. El día de vuelta coincidía con el combate de Connor McGregor vs Eddie Alvarez en el Madison Square Garden, y nuestro punto de recogida era justo enfrente. Aquello era tan caótico como intentar coger un taxi bajo el Bernabéu en pleno Madrid-Barça. El tiempo corría en nuestra contra, y el transporte no llegaba. ¿Solución? ¡Uber! 

 

     Bokuri, así se llamaba el chofer que vino a recogernos. No se si olvidaré alguna vez ese nombre, seguro que sí, pero lo que no olvidaré es que nos salvó el viaje al aeropuerto.  El consejo es que el Uber nos costó prácticamente lo mismo que lo que costaba el transfer contratado, así que para futuras ocasiones, será otra opción a tener en cuenta a la hora de viajar. 

 

     Y hasta aquí los recuerdos. Espero que os haya entretenido, y si estáis planeando cruzar el charco os sirva algunos de las recomendaciones. 

 

     Hasta la próxima! 

 

 

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